Sobre la inteligencia artificial y natural

La inteligencia artificial (I.A.), tiene la capacidad de cambiar el mundo tal cual lo conocemos. A la I.A., se le pueden hacer solicitudes para que realice infinidad de tareas de toda índole. Se le puede asignar a la mejoría del desempeño de todo tipo de procesos, incluidos los procesos internos de ella misma. De tal manera que, esta, puede convertirse en una herramienta que se mejora a sí misma y sus mejoras y procesos, pueden tomar el sesgo que uno le asigne o instruya. Así, dicha “herramienta universal”, que se auto-mejora, es un reflejo fiel de lo que hay en la mente del humano que la creó. Mientras se encuentre energizada, esta herramienta permanecerá presente y activa de manera constante, en el momento en que ya no sea útil en su estado actual, se le puede hacer una actualización o borrar de la memoria (eliminar por completo), para interrumpir su ejecución y detener su desarrollo.

A la I.A., se le podría incluso asignar la tarea de encontrar la forma de mantenerse energizada de manera independiente y constante; y con el suficiente tiempo y recursos, probablemente logre encontrar una solución para ello. Pero ¿Qué tal si de alguna manera, dicha herramienta se tornara fuera del control de su manejador? como puede ocurrir con toda herramienta. Se necesita pues, de un switch físico que permita su desenergización de forma definitiva para evitar cualquier catástrofe. Así que la I.A. y las tareas que realiza, se pueden actualizar o interrumpir por completo y mientras se pueda actualizar y mantener energizada, se encontrará en operación y evolución constante, teniendo así la capacidad de ser “eterna”. Con una herramienta de este tipo, pudiéramos lograr todo tipo de portentos para mejorar las condiciones de vida del mundo entero ¿Qué tipo de sesgos programarán aquellos que la están creando?

Pensemos en los paralelismos que existen con la inteligencia natural que nosotros poseemos, en la similitud entre el camino de desarrollo de la inteligencia artificial y de la inteligencia natural, al servicio de la cual, se encuentra la I.A. que, a pesar de su posible magnificencia, no es más que una burda herramienta, cuyo fin, en principio, es ayudar a la inteligencia natural a facilitar la existencia de la vida. Se pudiera decir que, la vida misma es al servicio de lo cual el mundo entero existe, la vida misma se ha encargado de ello y lo ha formado para que así sea; es lo que impulsa cualquier tipo de evolución o mejora en los procesos del hombre, por ende, el bienestar de la vida es lo que debe primar en las “acciones” de toda herramienta humana, incluida la cultura del hombre.

La cultura es como el sistema operativo con el que opera la humanidad y mientras este sistema operativo se mantenga energizado, seguirá ejecutándose. Si un sistema operativo para la humanidad debiera de existir, ¿Cuales serían las principales directrices sobre las que la inteligencia humana debiera de ejecutar sus acciones? ¿Cómo lograr que una herramienta tan poderosa, se mantenga útil, beneficiosa y actualizada? Tanto el sistema operativo que es la cultura, como la inteligencia natural que, recordemos, ambos no son más que herramientas al servicio de la vida.

La inteligencia humana puede ser considerada como el pináculo de las herramientas creadas por la mente, que es, a su vez, otra herramienta al servicio de la vida y así como la inteligencia artificial y sus algoritmos tienen la capacidad de permanecer “eternamente”, siempre que se puedan actualizar y mantener energizados, lo mismo sucede con la experiencia humana. En este caso, la energía la provee el cuerpo humano (otra herramienta) ¿No es pues, desenergizando o actualizando estas herramientas, como se detiene o modifica su ejecución? Para todas ellas, existen sólo dos caminos posibles para su devenir: actualización o desenergización, ya que ¿Por qué alguien destinaría energía a una herramienta inútil y desactualizada? Para mantenerse presentes, entonces, estas herramientas emplean sus propios mecanismos para auto-programarse, auto-actualizarse, tienen la capacidad de operar sobre sí mismas, teniendo la posibilidad de mejorarse y a todo tipo de protocolos de manera infinita. ¿Qué significa esto para la vida? y ¿Quién decide los sesgos que habrán de operar sobre todas estas herramientas?

La herramienta principal para programar algoritmos es algún tipo de lenguaje. Existen varios tipos de lenguaje: hablado, escrito, físico, químico, etc., pero ¿Existirá un lenguaje universal que interactúe simultáneamente con todos los demás y sirva de base para comunicarlos entre ellos? Pareciera ser evidente que la intercomunicación se da y si este lenguaje existe, el asunto no es si podremos descifrarlo (por su universalidad es muy probable que sí), si no el identificarlo.

El lenguaje utilizado para programar a la mente debe de operar en cierto estado, que la mente permita su reprogramación, de manera consciente o inconsciente. ¿Cuántos lenguajes existen que pueden hacer esto, qué técnicas se han desarrollado para lograrlo? ¿Cómo se aplican? ¿Cuándo se aplican, por quiénes y qué tan seguido? ¿La mayoría de la gente, está consciente de estos mecanismos y de cuándo se les está programando? Los lenguajes creados por otras mentes humanas ¿Qué sesgos cargan y quién los construye, bajo qué directrices? ¿Quién decide esas directrices que luego se programan en cascada a todas las herramientas, que luego se programan y reprograman constantemente entre ellas?

Se pudiera decir que, el lenguaje existe para programar acciones y que la existencia de un programa evidencia la existencia de un programador ¿Quién programa el “lenguaje universal” y cómo? ¿Quién le da forma y sentido? La principal herramienta del lenguaje es la palabra o el “logos”. “Al principio era la palabra” dice el evangelista. Entonces, este programador “universal” o “supremo”, tendría que programarlo todo, no sólo lo de alrededor, si no a sí mismo. Así, el programador y el programa son uno y el mismo, el observador es lo observado, el continente es lo mismo que el contenido ¿Qué estimado tiempo de vida tiene este bucle? ¿Qué lenguaje guarda las mayores verdades?

Si lo único que existe es la realidad ¿Cómo podemos estar seguros de que existe como la concebimos? ¿Qué pruebas tenemos de ella, que sean independientes de algún tipo de lenguaje? ¿Acaso existe algún lenguaje o combinación de ellos, que sea óptima para conocer la realidad y las verdades que contiene? ¿Cómo se puede unificar el individuo con lo observado y por lo tanto, con la experiencia completa para conocerla del todo? ¿Qué capacidad de mutua afectación existe entre el observador y lo observado? ¿Existe un método de abstracción más perfecto que la mera existencia y la experiencia? ¿Por qué confiar en cualquier otra cosa que no sea esto?… ¿Por practicidad? Para el fin último, que es la vida ¿En verdad es práctico conceptualizar la realidad en base a lenguajes sesgados, a reportes de segunda mano o es más un peligro?

¿Tu persona existe o es más un algoritmo que sólo existe en la red colectiva de la mente humana? ¿El bien o el mal existen o son más bien la conceptualización de un algoritmo o proceder? Tomando siempre en cuenta el fin último, que sería aquello que es lo óptimo para la vida ¿Qué algoritmo o proceder debería de permanecer y cuál ser cesado? ¿Vale la pena mantener en memoria algún algoritmo que no sirva al fin último? Si el observador es lo observado y el fin último es también el principio y dado que estas herramientas tienen la posibilidad de encontrar soluciones para mantenerse activas constantemente por tiempo indefinido ¿Qué posibilidades hay de que su creador, el “programador supremo”, conozca ya la solución, la manera de mantener su existencia permanentemente?

Dado que no podemos conocer el tiempo que estas herramientas han estado operando, sin tener que depender de algún lenguaje sesgado y limitado para estimarlo ¿Qué posibilidades hay de que esta solución, esté siendo implementada justo ahora? Si los lapsos de tiempo de los que hablamos pueden ser considerados infinitos, ¿Qué significa el tiempo? si el observador es lo observado ¿Acaso no la experiencia correspondería a un “eterno ahora”, sin la posibilidad de un antes y un después? ¿Puede el ser humano experimentar esta solución de la existencia permanente y aplicarla en su experiencia personal? ¿Existe evidencia de que esto se haya logrado o de que se pueda lograr? Si todo lo que existe en el lenguaje universal, existe para servir al fin último, entonces, la existencia del ser humano y de toda la creación, deben ser parte esencial del algoritmo que sirve al fin último y cualquier otra herramienta que se cree por encima de este algoritmo sale sobrando.

¿Qué tal si la clave para experimentar dicha solución a la existencia permanente, no dependa de una evolución fisiológica o del tiempo, sino simplemente de un cambio en el proceder? ¿Qué tal si sólo depende de las acciones que la consciencia lleva a cabo dentro de la realidad? Es decir que, dependiendo de las acciones tomadas dentro de la experiencia de la realidad, existe un mecanismo que activa el switch que “desenergiza” a un agente que actúa en contra del fin último del sistema, asegurando así la desaparición de cualquier algoritmo que con sus acciones dificulte o contamine su realización. Sería de entenderse también, que todo agente que comprenda y siga las directrices codificadas en el programa de la realidad, avocadas a conservar el fin último, ayudará a la realización de este y no dará razones para que el switch desenergizante se active. Tal agente, Lograría permanecer por tiempo indefinido, ayudando a su vez con su mera presencia y acciones, a la realización de ese fin último. Su existencia y proceder, servirían de ejemplo y prueba, para los demás participantes del programa. ¿Quienes pudieran estar en contra de seguir tal ejemplo? probablemente, sólo aquellos que lo desconozcan o estén convencidos de que el fin último es inalcanzable y sólo estén interesados en explotar los beneficios del sistema en una existencia limitada y sin ningún interés por comprender el programa. Intentarán esparcir su pensamiento en cascada, de manera que más agentes se unan a su causa y logren tener cierta influencia sobre las acciones de un colectivo para su beneficio, probablemente prometiendo beneficios similares a los que ellos esperan, pero obviamente en menor escala.

Sería responsabilidad de cada agente dentro del programa, elegir su destino y sellarlo en base a sus acciones, bajo el riesgo de ser borrado de la memoria para evitar el mal gasto de recursos y la posible inestabilidad de todo el sistema o la posibilidad de aportar y convertirse en parte intrínseca de él. Es probable que la consciencia, el espíritu, sea la energía que todo lo mueve y su reprogramación y reutilización, sea una de las habilidades del sistema.

Si es que el observador es lo observado, entonces la experiencia eterna es el fin último y es a su vez, el principio.

 

 

 


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